El hecho ocurrió el 24 de diciembre de 2025, cerca del muro fronterizo entre ambos países, donde un oficial abrió fuego contra la aeronave no tripulada hasta hacerla caer, según muestran las imágenes que circulan en plataformas digitales.
Aunque las autoridades estadounidenses no han emitido un comunicado oficial confirmando la propiedad del dron ni su propósito específico, medios que retomaron el caso señalan que el aparato era presuntamente operado por un cártel del narcotráfico.
Este tipo de dispositivos —cada vez más utilizados por organizaciones criminales— se emplean en diversas actividades, desde vigilancia y reconocimiento hasta posibles tareas de contrabando a través de la frontera.
Especialistas en seguridad señalan que el uso de drones por parte del crimen organizado ha ido en aumento en los últimos años, lo que presenta nuevos retos para las operaciones de control fronterizo de Estados Unidos y México.
Hasta el momento, no se ha informado de detenciones ni de cargas ilegales recuperadas tras el derribo, y se desconoce si las autoridades de ambos países ampliarán la investigación sobre el incidente.
