Donald Trump llegará a Pekín el 13 de mayo para una visita de Estado de dos días, la primera de un presidente estadounidense en ocho años.
La agenda incluye una reunión con Xi Jinping, actividades oficiales y un banquete de Estado. Ambos líderes buscarán estabilizar las relaciones bilaterales en medio de tensiones por la guerra comercial, Taiwán, la rivalidad tecnológica y diversos conflictos internacionales.
¿QUÉ HAY SOBRE LA MESA?
Washington habla de las “Cinco B”: compras chinas de aviones Boeing, soja y carne estadounidense, además de nuevos consejos de inversión y comercio. Pekín, en cambio, centra la agenda en las “Tres T”: aranceles, tecnología y Taiwán.
IRÁN Y PETRÓLEO
Otro eje clave será la guerra contra Irán y el impacto del bloqueo del estrecho de Ormuz sobre el mercado energético mundial. Trump buscaría que China presione a Teherán para reabrir la ruta marítima y avanzar hacia un acuerdo.
También podrían debatirse las sanciones de EE.UU. contra compañías chinas acusadas de comprar petróleo iraní, medidas que Pekín rechaza por considerarlas unilaterales e ilegales.
COMERCIO Y TECNOLOGÍA
Trump viajará acompañado por directivos de gigantes como Apple, Tesla, Boeing, Visa y BlackRock. Se espera que Boeing intente cerrar acuerdos multimillonarios para vender cientos de aviones a aerolíneas chinas.
Además, ambos países discutirán el futuro de la tregua comercial alcanzada en 2025 y el suministro de tierras raras, fundamentales para la industria tecnológica y militar.
TAIWÁN
La cuestión de Taiwán será uno de los puntos más delicados. Pekín reiteró que la isla es una “línea roja” en las relaciones con Washington y podría exigir cambios en la retórica estadounidense sobre la independencia taiwanesa.
¿QUÉ RESULTADOS PODRÍAN SURGIR?
Analistas occidentales dudan de avances concretos y consideran poco probable un acuerdo sustancial. Otros sostienen que China llega en una posición más sólida, mientras que Trump enfrenta presión interna y el riesgo de ser acusado de realizar concesiones a Pekín.
Algunos expertos incluso advierten que una reunión “demasiado positiva” podría generar preocupación entre los aliados de EE.UU. en Asia sobre el futuro equilibrio de poder en la región.

