Siguen las versiones encontradas sobre las circunstancias que rodearon la detención del presunto narcotraficante canadiense Ryan Wedding, exatleta olímpico y uno de los fugitivos más buscados por el FBI, lo que ha generado un choque de versiones entre autoridades mexicanas, estadounidenses y la defensa legal del acusado.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiteró este martes su postura sobre el caso durante su conferencia matutina, manteniendo que Wedding se habría entregado de forma voluntaria ante autoridades estadounidenses en la Embajada de Estados Unidos en Ciudad de México, y descartó cualquier operativo encubierto realizado por agencias estadounidenses en territorio mexicano.
Sheinbaum subrayó que las dependencias de Estados Unidos tienen “muy claras sus limitaciones” establecidas por la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional de México, por lo que, según explicó, no hubo ni podría haber “operaciones conjuntas” en el país, sino únicamente coordinación en el intercambio de información entre ambas naciones.
Como parte de su argumento, la mandataria se refirió a una publicación en redes sociales atribuida a Wedding que supuestamente mostraba al presunto delincuente caminando hacia la embajada antes de su entrega. Sin embargo, diversos medios y análisis independientes indicaron que la imagen utilizada para sostener esa versión podría haber sido generada por inteligencia artificial, lo que ha añadido aún más confusión al caso.
La versión de Sheinbaum contrasta con declaraciones previas del director del FBI, Kash Patel, quien celebró el operativo internacional que llevó a la detención de Wedding, describiendo una operación logística entre agencias de ambos países que resultó en su captura en México y traslado a la justicia estadounidense.
Esa discrepancia fue reforzada por Antony Colombo, abogado de Wedding, quien este lunes aseguró que su cliente no se entregó voluntariamente, sino que fue detenido. “Fue arrestado. Cualquier interpretación de que se entregó es inexacta”, afirmó el defensor, cuestionando a las autoridades mexicanas por no reconocer la participación de agentes de Estados Unidos en la aprehensión.
El caso ha generado un debate público sobre la cooperación legal y operativa en materia de seguridad entre México y Estados Unidos, en un contexto donde ambos gobiernos enfrentan presiones internas sobre la soberanía y el manejo de la lucha contra el crimen organizado.
Mientras tanto, Wedding, acusado en Estados Unidos de dirigir una red transnacional de tráfico de cocaína, lavado de dinero, conspiración para asesinato y otros delitos graves, se declaró no culpable ante una corte federal en California, donde enfrentará un proceso judicial con posibles penas severas si es hallado responsable.
