El Universal revela que los grupos criminales buscan misiles, lanzacohetes y tecnología militar para enfrentar al Ejército. La mayoría del armamento proviene de EE.UU.
Ciudad de México.—
Una investigación de El Universal reveló nuevos detalles sobre la manera en que los cárteles mexicanos fortalecen su capacidad armamentista para resistir la llamada “guerra narco”. En los últimos años, estas organizaciones han intentado adquirir misiles tierra-aire, lanzacohetes y bazucas, que se sumarían a su ya amplio arsenal compuesto por granadas de fragmentación, drones, fusiles automáticos, ametralladoras, lanzagranadas, morteros y minas terrestres.
De acuerdo con el informe, gran parte de este armamento llega a México de manera clandestina desde Estados Unidos, lo que cobra especial relevancia ante el reforzamiento de la estrategia antidrogas impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump.
Además de armas, los cárteles han incorporado avanzado equipo tecnológico militar, como cámaras trampa en caminos rurales, visores nocturnos, rastreadores GPS y repetidores clandestinos que les permiten construir sistemas de inteligencia de proximidad. También utilizan vehículos blindados artesanales, conocidos como monstruos, para resistir los operativos del Ejército y las fuerzas de seguridad.
Según El Universal, este equipamiento ha dotado al crimen organizado en México de “una capacidad de fuego y adaptabilidad sin precedentes en América Latina”. Los grupos delictivos pueden hoy derribar helicópteros, sostener enfrentamientos prolongados y operar bajo un esquema de guerra irregular.
Advertencias desde EE.UU.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que los cárteles mexicanos poseen arsenales comparables a los de organizaciones terroristas e incluso a los de algunos ejércitos regulares.
Un exagente de la DEA explicó al diario que la principal desventaja de las agencias estadounidenses para frenar el tráfico de armas radica en vacíos normativos. En el caso de los drones, por ejemplo, las piezas pueden adquirirse sin dejar rastro.
El uso de estos dispositivos por parte de los grupos criminales —ya sea para videovigilancia o para portar explosivos— ha encendido alertas en ambos lados de la frontera. Desde 2022, se han detectado cerca de 155 mil drones en la zona limítrofe entre México y Estados Unidos, lo que evidencia la expansión tecnológica del crimen organizado.
